En este espacio voy a intentar reflexionar sobre
mi practica docente evaluativa. Creo que tengo que, al respecto, distinguir dos
instancias. Una es la instancia evaluativa de la materia, o sea, el momento del
examen. Si bien no soy quien diseña esos exámenes, parte de mi trabajo consiste
en validar algunos items del mismo. La materia se llama "procesos de
biotecnología" y tiene que ver con cultivo de microorganismos a escala
industrial. Tiene elementos de biología e ingeniería sobre todo. Por eso, gran
parte de los exámenes incluyen elementos de problemas, donde los estudiantes
deben interpretar el cuadro de situación, reconocer que tipo de cultivo es el
más conveniente, analizar datos y tomar decisiones para finalmente calcular
parámetros que describan el sistema de cultivo elegido en función de los datos
brindados. Si bien es una manera bastante sesgada de evaluar, creo que de
alguna manera tiene que ver con la comprensión, aunque no estoy seguro de a que
nivel. El exámen se compone también de de preguntas de opciones múltiples. A
veces son preguntas mas profundas, que exigen cierto debate interno, pero otras
son preguntas rutinarias y superficiales de cosas obvias.
Los problemas me parecen adecuados para evaluar
comprensión en la disciplina donde me desempeño. Creo que plantear problemas
más abiertos, sin una única respuesta correcta, que demanden al estudiante la
construcción de un camino lógico y justificado desde la teoría o desde el
pragmatismo, proveería una herramienta de evaluación que se acerque un poco más
a lo que entendemos por enseñanza para la comprensión, constituyendo la
instancia evaluativa en un paso más del camino de construcción de aprendizaje.
Respecto a los cuatro puntos de la tétrada, me entusiasma la posibilidad de reconocer
y recorrer los caminos de la comprensión, para desde ahí enriquecer mi práctica
docente y elaborar una propuesta más coherente con lo que siento como “buena
práctica” pero que no puedo materializar.
Me preocupa
la rutina, la redundancia, la superficialidad y el acostumbramiento en mi
práctica docente. Temo volverme aburrido y poco motivador, temo perder
espontaneidad y compromiso. No quiero perder el entusiamo. Temo caer en la idea
de que no hay nada por hacer.
Necesito saber como hacer que la
evaluación sea parte del aprendizaje y no un trámite de “pasa no pasa”. Tengo
que leer para entender como enseñar para la comprensión. Cuento y cargo con la
forma en la que fui enseñado y con el panorama (ancho o angosto, según donde se
mire) de ser investigador.
Me sugiero
estudiar, planificar mucho más las actividades sin perder el norte que no es
transmitir lo que se sino enseñar a pensar desde lo que se.
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