¿Que aprendí en el Módulo 1?
Soy, aunque ahora puedo decir “era”,
del grupo de personas para los cuales evaluación y examen significa lo mismo.
El texto de Brown me resultó esclarecedor en ese aspecto, sobre todo en el
pasaje donde dice “El reto educativo no
consiste en evaluar las respuestas de los alumnos ante determinados estímulos
sino su aprendizaje…” Y de ahí la gran pregunta ¿Cómo hacer para explotar
mejor la instancia evaluativa? ¿es posible conciliar la necesidad acreditar
conocimiento con evaluar y al mismo tiempo favorecer procesos de aprendizaje?
Leyendo a Barbera se corrió una
cortina que estaba tapando el 75% del campo de la evaluación. Resulta que la
evaluación puede tener (al menos) cuatro dimensiones:
-
Evaluación del aprendizaje
-
Evaluación para el aprendizaje
-
Evaluación como aprendizaje
-
Evaluación desde el aprendizaje
Esta reflexión me parece muy valiosa: “Estas cuatro dimensiones entrelazadas en la
práctica
evaluativa
quizá no aseguran un aprendizaje sin errores pero facilitan sobremanera el
cambio educativo en los contextos formales de enseñanza y aprendizaje”
Las TICS abren nuevas posibilidades para aprovechar
mejor la evaluación pero hay que ser conscientes que no son (o al menos no
deben ser) herramientas nuevas para hacer lo mismo que siempre en un formato
más cómodo o atractivo. En ese sentido, me encanta la reflexión de Ehrman y su
homología entre el ordenador y el lápiz.
Hay que pensar nuevos usos, aprovechar los datos
que podemos obtener referidos al camino de construcción de conocimiento de cada
uno de nuestros estudiantes. Esto, con las TICs, es más posible que sin ellas.
De Lipsman tome los enfoques que plantea para la
evaluación aprovechando las nuevas tecnologías, sobre todo el tercero, que
refiere a utilizar la evaluación de los aprendizajes de los estudiantes como
fuente para diseñar la clase. Este enfoque me resulta atractivo porque lo veo
factible de aplicar en mi práctica docente cotidiana. Si bien exige un trabajo más
exhaustivo sobre la marcha (y por ello es un desafío interesante y demandante)
creo que explota la posibilidad de trabajar sobre conflictos cognitivos de una
manera dinámica.
Por último, empecé a ver con más cariño aquello
referido a la evaluación pública y a la posibilidad de dar al estudiante un rol
más rico en la instancia evaluativa, alejándonos de los roles de “el que
pregunta y tiene la verdad absoluta” y “el que responde y pasa o no pasa”.
Con
interés miro (y disfruto) Los ocho escalones y juego al Preguntados. Renglón a
renglón en el módulo 1 entiendo claramente que la instancia evaluativa en educación
superior no puede ser la versión real de los ocho escalones. Si es así, como docentes, estamos dilapidando posibilidades de mejorar los aprendizajes en los que nos toca formar parte.